Hace poco comentábamos que en la segunda mitad de la liga es donde se diferencian los equipos que son candidatos a la superbowl y quienes no. Los equipos que van para arriba pueden hacerlo por dos razones, la primera porque son una buena unidad como equipo, es el caso de los New England Patriots, que es un equipo creado con los “despojos” que nadie quiere pero que año tras año se ponen las pilas y es un equipo muy difícil de ganar. La otra razón para poder ser un gran equipo es tener un muy buen jugador. El ejemplo mas claro lo tenemos en otro deporte como es el baloncesto. Michael Jordan consiguió llevar a los Chicago Bulls de la nada al titulo en seis ocasiones, una de ellas con 40 de fiebre y acabando el partido agarrado a sus compañeros porque no se mantenía en pie.
Un ejemplo de esto lo pudimos ver ayer en Carolina. Se enfrentaban los Carolina Panthers contra los Tampa Bay Buccaneers. La primera parte de los Panthers no fue nada buena, de echo, salieron del campo abucheados por su afición. Tenían problemas en la carrera y su mejor receptor Steve Smith tenia problemas estomacales. Hasta los comentaristas de televisión le dieron por perdido el partido a los Panthers. Era una de esas noches con el ambiente perfecto para que ocurriera algo mágico. Y ocurrió, en la segunda parte, Smith se había olvidado de sus problemas y salio a por el partido. Tras vomitar varias veces, Smith concluyo el partido con ocho pases recibidos, uno de ellos de 36 yardas, para completar 149 yardas. Así es como los grandes jugadores de diferencian de los mediocres a mitad de temporada.
Steve Smith en acción